Nunca entendía por qué le escapaban a un poco de agua.
En fin… Problema de ellos. Yo caminaba por la orilla del mar con mis auriculares puestos, tratando de encontrar un poco de paz… Toda esa que siempre tenía y Pedro me había quitado.
Se había ido hacia tres días y no podía dejar de pensar en él.
Claramente odiaba la situación.
¿Qué haces pensando en el pibe que te garchaste el fin de semana? ¡Paula, por favor!
“Avanzo y escribo… Decido un camino.
Las ganas que quedan se marchan con vos.
Se apaga el deseo, ya no me entre veo y hablar es lo que se me va mejor.
Con los ojos no te veo, sé que se me viene el mareo.
Y es entonces cuando quiero salir a caminar…
Con los ojos no te veo, sé que se me viene el mareo.
Y es entonces cuando quiero salir a caminar…
El aire me ciega, hay vidrio en la arena. Ya no me da pena, dejarte un adiós.
Así son las cosas, amargas borrosas, son fotos veladas de un tiempo mejor.”
Puse mis manos en los bolsillos de mi camperita y suspiré profundo para, luego, patear con bronca el agua que venía con aquella ola.
-
Mi cama estaba muy cómoda y los apuntes que estaban sobre el escritorio eran demasiados… No entendía qué necesidad de tanto si recién habían pasado tres días. ¡Piedad, por favor!
En realidad, la cama era una excusa.
Si quería, podría levantarme…
Lo que no podía era dejar de pensar en Paula.
Me estaba por volver loco. ¿Por qué me había gustado tanto? Solo había pasado un día con ella… ¡Un día!
No podía ser real.
Me levanté de la cama con bronca, abrí mi resaltador nuevo de color verde y comencé a leer la primera fotocopia.
De alguna manera debía mantenerme ocupado.
-
La llovizna se convirtió en tormenta y volví corriendo a mi casa, no por miedo al agua sino a la actividad eléctrica.
Estaba empapada y muerta de frío, asique me dí una ducha caliente y luego me preparé un té para sentarme en la cama y revisar mi teléfono.
Sentada allí, observé el suelo y vi una pulserita de plata tirada casi debajo de mi mesita de luz.
Me acerqué a ella y corroboré lo que estaba pensando, era de Pedro. Suspiré y el dí un beso, sintiéndome la más idiota del universo.
La enganché en mi muñeca sin saber muy bien por qué y me dejé caer sobre el colchón.
¿Qué tenía ese chico de especial?
-
Puse la radio porque la realidad era que me estaba durmiendo y me preparé un café.
“Y a cada paso sientes otro deja vu...
Similitudes que soñas, lugares que no existen, pero vuelves a pasar.
Errores ópticos del tiempo y de la luz.
Tanto pediste retener ese momento de placer,
Antes de que sea tarde.
Vuelve la misma sensación, esta canción ya se escribió hasta el mínimo detalle.
Mira el reloj, se derritió, rebobinando hacia adelante te alcanzó.
Ecos de antes rebotando en la quietud.
Todo es mentira, ya verás.
La poesía es la única verdad.
Sacar belleza de este caos es virtud.”
UN DEJA VU CON VOS.
El resaltador otra vez en mi mano, la radio de fondo y los apuntes ante mis ojos.
Triste.
-
Abandoné la cama y me acerqué a la ventana para ver la lluvia caer por la ventana.
Subí mis piernas a la silla y prendí un cigarrillo.
La lluvia me generaba melancolía desde que tenía uso de razón… Melancolía no sé de qué.
Siempre sentía que algo me faltaba y creo que me angustiaba por ese algo que no logro descifrar qué es.
El timbre me sacó de mis pensamientos y fui a abrir.
- ¿Quién es?
- Teo gorda. ¿Me abrís?
- Ahí va.
Abrí la puerta y saludé a Teo. Era como mi hermano.
- ¿Estás ocupada o puedo pasar?
- Siempre podes pasar vos, entra dale.
- Es que si seguía hasta mi casa iba a llevarme el agua.
-Reí.- Pasa tranquilo.
Entramos en mi casa y le ofrecí una toalla.
- ¿Queres tomar algo?
- ¿Café?
- Dale, ahora preparo.
Preparé café para los dos y nos sentamos en la mesa.
Las tazas estaban vacías y yo me sentía como ida.
- ¿Estás bien Pau?
- Sí. ¿Por?
- Te noto rara, estás como distraída.
- No me pasa nada. –Dije acomodando mis rastas.-
- Mentime, total te conozco.
- Nada que ver.
- Tus ojos son muy trasparentes.
-Suspiré.- No pasa nada, solo tengo un poco de sueño.
- Mmm…
- ¡Basta nene! –Le pegué en el hombro.-
- Okei, okei. Ya te lo voy a sacar.
Revoleé mis ojos y levanté las tazas para llevarlas a la cocina.
-
Llevaba leídas exactamente 57 páginas cuando mi cabeza dijo basta.
Dejé todo sobre el escritorio y me dirigí hasta la cocina, mis viejos no estaban y me moría de hambre, asique me preparé un tostado con un jugo de naranja y volví a mi cuarto.
La tarjetita de Paula estaba sobre mi mesita de luz y trataba de no mirarla, de hacerme el pelotudo...
-
Sabía que hablarle iba a ser en vano, si ella no quería nada.
Hice zapping por los mil millones de canales sin encontrar ningún programa que lograra distraerme.
Hablé un rato con una amiga por WhatsApp.
Me bañé.
Cené con mis viejos.
Preparé las cosas para la universidad al día siguiente.
Y ahí estaba, otra vez frente a mi celular y a la tarjeta de Rastita.
-
La noche cayó y yo estaba sola otra vez, con un atado de cigarrillos vacío al lado mío y un cenicero repleto.
Mis ojos estaban llenos de lágrimas y no entendía la razón.
Quería respirar tranquila y no podía.
-
Creo que pasé cerca de media hora dudando, hasta que me decidí.
-
Se separaron... Y ahora veremos cómo siguen !
El mareo - Gustavo Cerati / Bajo fondo: https://www.youtube.com/watch?v=NnFidFbwQSA
Deja vu - Gustavo Cerati: https://www.youtube.com/watch?v=4o6CS_P8HTc
El mareo - Gustavo Cerati / Bajo fondo: https://www.youtube.com/watch?v=NnFidFbwQSA
Deja vu - Gustavo Cerati: https://www.youtube.com/watch?v=4o6CS_P8HTc
Que lindo!! escribis hermoso! ahora quiero saber como siguen jajja
ResponderEliminarGracias... Ya veremos cómo siguen, jaja
EliminarMe encanto.. Me di cuenta que Pau fuma mucho en la novela..escribis muy lindo!
ResponderEliminarGracias por siempre alagarme tanto ♥♥♥
EliminarLindooos!!! Dos boludos grandotes que se piensan y no se hablan. Jajaja ♡
ResponderEliminar