viernes, 26 de febrero de 2016

Siete.

Para: Paula Chaves


De:
Pedro Alfonso

Asunto: Algún día.

Fecha: 15-03-16

“Entiendo tu postura y la sé desde el principio, solo sabe que vamos a volver a vernos.”



Me gustaba, pero tampoco podía cambiarla…

¿O sí?

En fin, el tiempo pasó y no volvimos a hablar hasta después de dos meses cuando decidí volver a enviarle un mail.


Para:
Paula Chaves

De: Pedro Alfonso

Asunto: ¿Te acordas de mí Rastita?

Fecha: 18-05-16

“Espero que sí te acuerdes y también espero que sigas teniendo mi pulserita.

También espero que estés bien y espero que este mail no este moleste, es más, espero que te saque una sonrisa.

¿Cómo estás?”


/

Para: Pedro Alfonso

De: Paula Chaves

Asunto: ...

Fecha: 18-05-16

“Wow, me sorprendió recibir un mail tuyo. Hola Pedro. ¿Cómo estás?

Sí, me acuerdo de vos y sigo teniendo tu pulserita.”

/

Para: Paula Chaves

De: Pedro Alfonso

Asunto: No me mandes a la mierda.

Fecha: 18-05-16

“¿Y es bueno o malo que te acuerdes de mí? ¿Soy muy rompe si te pido tu WhatsApp?”

Nunca respondió si era rompe o no, pero al menos me pasó su número.

“Hola Rastita. ¿Cómo estás?”

“Mmm… Sobrellevando el invierno, bien supongo. ¿Vos?”

“Bien, hacia mucho quería hablar con vos.”

“Creo que yo también.”

“¿Y eso que significa?”

“Significa lo que significa.”

“Bueno, bueno… ¿Qué onda tu vida?”

“Jajajaja, esa pregunta es muy trucha.”

“Bueno, perdón. ¿De qué queres hablar?”


Y me mandó una foto de la pulserita en su muñeca.

“No me preguntes por qué, nunca pude sacármela.”

“Quizás yo pueda encontrar un por qué.”

“Reservatelo…”

“Bueno, bueno. Está bien. Te hablaba por algo en particular.”

“¿Por qué?”

“Este finde viajo a la costa.”

“¿Y?”

“¿No vivís más ahí?”

“Jajajaja, sí.”

“Me gustaría verte.”

“¿Para?”

“Porque quiero verte. ¿Está mal?”

“No, no sé…”

“Ahora que tengo tu número tengo como ubicarte. Cuando esté ahí vemos si pinta hacer algo, si queres obvio.”
Y no me respondió más.

Suspiré y terminé de armar el bolso que estaba más lleno de ilusiones que de ropa.

Me acosté porque ya era tarde y debía cursar antes de salir hacia la costa.

La alarma sonó y casi ni había dormido. Okei. Al menos eso me sirvió para poder dormir todo el viaje y no pensar tanto.

“Ya estoy acá…”

“No me presiones, por favor.”

“Perdón, no quiero ponerte incómoda.”

“¿Hasta cuándo te quedas?”

“Martes a la noche.”

“Bueno…”

“¿Me prometes que al menos vas a pensar en la posibilidad de vernos?”

“Sí…”

“Gracias. Ojala la respuesta sea un sí.”

“Sin presiones.”

“Perdón.”

“No pasa nada.”
-

Sentirme tan cerca de la tentación me hacia mal.

En estos dos meses no hubo día en el que no lo haya recordado y eso me angustiaba demasiado, no soportaba el hecho de sentirme atada a algo. No podía, me sentía ahogada. No era para mí.

La noche pasó en medio de puchos, café y un insomnio espantoso.

Mis ojeras también eran espantosas.

¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Verlo otra vez o escapar?

“Antes de que me arrepienta: podemos vernos.”

“¿En dónde y cuándo?”

“No sé, de eso encargate vos. Bastante que te dije que sí.”

“Que dura…”

“¿Vas a organizar algo?”

“Dejalo en mis manos. ¿Seguís viviendo en el departamento?”

“Sí…”

“Mañana te paso a buscar. ¿Queres?”

“Mmm… Bueno.”

“¿Un poco de entusiasmo?”

“Me cuesta esto. Perdón.”

“Me gustaría verte con la misma sonrisa con la que te conocí.”

“Pasa que a veces hay situaciones que nos roban las sonrisas.”

“¿Estás segura de que queres verme?”

“No, pero prefiero hacerlo para sacarme las dudas que me carcomen la mente.”

2 comentarios:

  1. Q dura es ella!! Me da lastima pobre pp!! mimiroxb

    ResponderEliminar
  2. Que dura esta mujer porfa. Pepe la esta remando en gelatina

    ResponderEliminar